Llevar un diario es de por sí un proceso de involucrarse con uno mismo. Hacerlo durante un tiempo presenta un desafío que invita al Diarista a moverse más allá de su lasitud natural, a ir más allá de lo meramente cómodo.
Llevar un diario público es también un proceso, e involucrarse con la comunidad oyente constituye la etapa en la que la escritura cobra vida: la arrogancia, las flaquezas, pretensiones, debilidades y aspiraciones de los Diaristas se exponen ante la mirada y el escrutinio públicos; incluso el intento por esconder queda expuesto. En este punto, el calor entra en el proceso, y se generan repercusiones más allá de lo puramente personal.
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Luego, ¿cuál es el objetivo de publicar? El primer objetivo, de forma inmediata, es cultivar la práctica del notar."