martes, 8 de abril de 2025

Por candado este caracol

Los poemas haiku y waka expresan acaso más fácilmente que la pintura las sutiles diferencias que existen entre los cuatro temples de ánimo: sabi, wabi, aware y yugen. La quieta y conmovedora soledad de sabi es evidente en

En una rama seca
un cuervo se ha posado
en la tarde de invierno.

Pero es menos patente y por ende más profunda en

Con la brisa de la tarde
el agua murmura contra
las patas de la garza.
En el bosque oscuro
cae una bellota:
sonido del agua.

Sabi significa soledad en el sentido del desapego budista que ve todas las cosas como si ocurrieran "por sí mismas" en milagrosa espontaneidad. Esto acompaña la sensación de profunda, ilimitada quietud que trae una prolongada nevada, que amortigua todos los sonidos en sucesivas capas de blandura.

Cae la cellisca;
infinita, insondable
soledad.

Wabi, el inesperado reconocimiento del fiel "ser tal" de las cosas muy corrientes, especialmente cuando la melancolía del futuro momentáneamente ha frenado nuestras ambiciones, es acaso el temple de estas líneas:

Un portón de zarza
y por candado
este caracol.
El pájaro carpintero
sigue en el mismo lugar;
acaba el día.
Desolación de invierno;
en el agua llovida de la tina
caminan gorriones.

 Alan Watts, El camino del Zen, 1957.

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