Entonces, este aspecto al parecer más desprolijo y descuidado que hoy presenta mi escritura se debe a la intención deliberada de cambiar la forma de trabajo, lo cual es bastante difícil de lograr porque implica mantener la atención firmemente repartida entre el estado de tensión de los músculos (se aflojan; ahora me distraigo y se tensan, etcétera) y eldibujodibudibujo propiamente dicho de las letras. Es dificil, muy difícil, pero creo que es el buen camino. Por otra parte, prestar atención a la tensión muscular es un buen entrenamiento para mi propósito de relax como hábito diario, cosa que siempre postergo y que no debo seguir postergando porque es esencial para la salud, al menos para mi salud.
Mario Levrero, El discurso vacío, 1996.
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