lunes, 31 de marzo de 2025

...que mi yo se agrande por el mágico influjo de la grafología

Prosigo, tratando de desarrollar temas poco interesantes, inaugurando tal vez una nueva época del aburrimiento como corriente literaria.

Hoy comencé, hace dos renglones, con una letra de tamaño muy grande, la que en el segundo renglón se redujo bastante. ¿Por qué se redujo?

Porque empecé a prestar atención a la forma de continuar la frase que había comenzado, queriendo evitar incoherencias. Y la conclusión es que, limitada como es, mi atención no puede ocuparse de dos cosas distintas. Aquí lo prioritario es la letra y no el estilo, de modo que las incoherencias están permitidas. Afloja la tensión, muchacho, y dedícate a tu laboriosa tarea de dibujo. No es fácil olvidarse de la necesidad de coherencia. Aunque después de todo la coherencia no es más que una compleja convención social. Sospecho que la frase anterior es una gran mentira, pero ahora no tengo el derecho de ponerme a analizar esas cosas. Otras cosas, tampoco.

Debo caligrafiar. De eso se trata. Debo permitir que mi yo se agrande por el mágico influjo de la grafología. Letra grande, yo grande. Letra chica, yo chico. Letra linda, yo lindo.

Mario Levrero, El discurso vacío, 1996. 

 

viernes, 28 de marzo de 2025

No esperes que los ingredientes finos hagan el trabajo por tí

Nunca veas la preparación de los alimentos desde el punto de vista de la mentalidad corriente o en base al tinte de los sentimientos. Una hoja de hierba puede emplearse para erigir magníficos monasterios, puede girar la Rueda de la Realidad en una mota de polvo. Si sólo dispones de hierbas silvestres para hacer un caldo, no las desprecies. No te solaces si cuentas con ingredientes para una sopa cremosa. Donde no hay apego, no puede haber aversión. No seas displicente con los ingredientes modestos ni esperes que los ingredientes finos hagan el trabajo por ti: trata todo con igual sinceridad. 

Eihei Dogen, Instrucciones para el cocinero en jefe, 1237.

jueves, 27 de marzo de 2025

El camino del comer y el beber

Cuando las cosas son todavía pequeñas, es menester no dejarlas sin alimentación. Por eso sigue el signo Hsü. Hsü significa el camino hacia el comer y el beber.

Rey Wen, I Ching, comentario sobre la secuencia del Hexagrama n°5, La espera/La alimentación (subsecuente de El empeño de la juventud), c. 1020 AC.

Cuadernos secretos garabateados y salvajes

  1. Cuadernos secretos garabateados y salvajes páginas escritas a máquina para tu propia dicha.
  2. Obediente a todo, abierto, escuchando.
  3. Trata de nunca emborracharte fuera de tu casa.
  4. Enamórate de tu propia vida.
  5. Algo que sientes encontrará su propia forma.
  6.  Sé un demente estúpido-santo de la mente.
  7. Sopla tan profundo como quieras soplar.
  8. Escribe lo que quieras, insondablemente, desde el fondo de la mente.
  9. Las visiones inefables del individuo.
  10. Sin tiempo para la poesía más que exactamente lo que es.
  11. Tics visionarios estremeciéndose en el pecho.
  12. Fijación del trance soñando sobre un objeto ante ti.
  13. Desaloja inhibiciones literarias, gramáticas y sintácticas.
  14. Como Proust, sé un viejo adicto al té del tiempo.
  15. Diciendo la verdadera historia del mundo en un monólogo interno.
  16. El centro de la joya del interés es el ojo dentro del ojo.
  17. Escribe en reminiscencia y asombro por ti mismo.
  18. Trabaja desde el néctar del ojo medio afuera, nadando en el mar del lenguaje.
  19. Acepta la pérdida para siempre.
  20. Cree en el sagrado contorno de la vida.
  21. Lucha por trazar el flujo que ya existe intacto en la mente.
  22. No pienses en palabras cuando te detengas sino para ver mejor el cuadro.
  23. Registra todos los días el día blasonado en tu mañana.
  24. Sin miedo o pena en la dignidad de tu experiencia, conocimiento y lenguaje.
  25. Escribe para que el mundo lea y vea tus precisas imágenes de él.
  26. El libro-película es la película en palabras, la forma visual americana.
  27. En homenaje del personaje en la solitaria penumbra inhumana.
  28. Componiendo salvaje, indisciplinado, puro, viniendo de abajo, entre más loco mejor.
  29. Eres un genio todo el tiempo.
  30. Guionista-director de películas terrestres auspiciadas y angeladas en el Cielo.
  31. Jack Kerouac, publicados bajo el título "Belief and Technique for Modern Prose" en Heaven and other Poems, 1959

Un cuento es una novela depurada de ripios

  1. Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo.
  2. Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla.
  3. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
  4. Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia
  5. Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
  6. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas.
  7. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
  8. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
  9. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
  10. Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
  11. No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino
  12. No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.
  13. Horacio Quiroga, Decálogo del perfecto cuentista, publicado por primera vez en la revista Babel, 1927.

Cela y Umbral, ni en pintura

    1. Nunca abordes los cuentos de uno en uno, honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.
    2. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.
    3. Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.
    4. Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.
    5. Lo repito una vez más por si no ha quedado clar a Cela y a Umbral, ni en pintura.
    6. Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.
    7. Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!
    8. Lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.
    9. La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.
    10. Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.
    11. Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.
    12. Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.

    Roberto Bolaño, Consejos sobre el arte de escribir cuentos, Cuentos completos, 2014 (publicados por primera vez en Revista Quimera, 1998)

miércoles, 26 de marzo de 2025

Dos vidas

Todos tenemos dos vidas:
La verdadera, que es la que soñamos en la infancia,
y que continuamos soñando, adultos en un sustrato de niebla;
Y la falsa, que es la que vivimos en convivencia con otros,
que es la práctica, la útil,
aquella en la que terminan por meternos en una gran caja.

Fernando Pessoa en la piel de Álvaro de Campos, Dactilografía, 1933.

viernes, 21 de marzo de 2025

Como si la tinta fuese tan preciosa que no pudieras desperdiciarla

Write naked. That means to write what you would never say.

Write in blood. As if ink is so precious you can’t waste it.

Write in exile, as if you are never going to get home again, and you have to call back every detail.

(Escribí desnudo. Eso significa: escribi lo que nunca dirías. Escribí en sangre, como si la tinta fuese tan preciosa que no pudieras desperdiciarla. Escribí desde el exilio, como si nunca fueses a volver a casa y necesitases recordar cada detalle.)

Denis Johnson, "Three tules of writing", aparentemente nunca publicadas como tales en ninguna parte.

jueves, 20 de marzo de 2025

Cosas largas y duras

El primer artefacto cultural probablemente fuera un recipiente… Muchos teóricos creen que los primeros inventos culturales debían de ser un contenedor para productos recolectados y alguna forma de cabestrillo o red. Es lo que dice Elizabeth Fisher en Women’s Creation (McGraw-Hill, 1975). Pero no, esto no puede ser. ¿Dónde está esa maravilla, esa cosa grande, larga, dura, creo que un hueso, con el que el Hombre Mono primero golpeó a alguien en la película, y luego, rugiendo en éxtasis al haber llevado a cabo el primer asesinato, lanzó el hueso al aire, y ahí, girando en el cielo, se convirtió en una nave espacial, penetrando el cosmos para fertilizarlo y producir, al final de la película, un feto precioso (un niño, por supuesto), que flota porla Vía Láctea sin (extrañamente) útero o matriz alguna? No lo sé. Ni siquiera me importa. No es el relato que estoy contando. Lo hemos oído, todos hemos oído de los palos y las lanzas y las espadas, las cosas para atizar y para pinchar y para golpear, las cosas largas, duras, pero todavía no hemos oído de la cosa que sirve para poner cosas dentro, el contenedor para el contenido. Esto es un nuevo relato. Esto es algo nuevo.

Ursula Le Guin, La teoría de la bolsa de transporte de la ficción, 1988.


 

miércoles, 19 de marzo de 2025

Uno es lo que come, cómo lo come y con quién lo come

 Todo lo que he comido, con quién lo he comido y cómo lo he comido ha determinado lo que soy…
Entre dos fuegos
Si uno es lo que come, con quien lo come, cómo lo come y el sentido que da a lo que come, se puede concluir que los mexicanos somos hijos del maíz pero fuimos amasados con chile. Me pregunto si los dioses nos crearon juntos o por separado y en dado caso qué fue primero el hombre o el chile.

El chile

Josefina Howard y yo, aparte de llevar una buena relación amistosa, compartimos la nacionalidad. Se preguntarán cómo le hacemos ya que ella no es mexicana, pero les diré que eso no tiene la menor importancia. Uno es lo que come, con quién lo come y cómo lo come. La nacionalidad no la determina el lugar donde uno fue dado a la luz, sino los sabores y los olores que nos acompañan desde niños. La nacionalidad tiene que ver con la tierra, pero no con esa pobre idea de una delimitación territorial, sino con algo más profundo. Tiene que ver con los productos que esa tierra prodiga, con su química y sus efectos en nuestro organismo.

El Rosa Mexicano

Laura Esquivel, Íntimas suculencias, 1998

Jocotes, tejocotes, chayotes, chiles y chilacayotes

…me empezó a obsesionar la idea de que todos aquellos alimentos que se generaban en el interior de esta tierra maligna estaban endemoniados y que todo aquel que los comía entraba en comunión con ese mundo de horror y tinieblas, condenando su alma a los infiernos. En consecuencia, empecé a rechazar desde la más bella flor hasta el fruto más apetitoso si su origen era mexica. Los únicos alimentos que ingería tenían que ser ciento por ciento de origen español y bajo ninguna circunstancia admitía el mestizaje gastronómico. Esta decisión no era nada fácil de llevar a cabo si se tiene un estómago antojadizo como el mío. Sabedora de mis debilidades, al llegar a la acequia que corría al costado del palacio y la plaza mayor, por donde se deslizaban las canoas de los indios cargadas de frutas, legumbres, eranos y flores, procuraba no mirar ni oler ni imaginar siquiera la presencia del maíz, el frijol, la chía, el jitomate, la calabaza, la piña, la chirimoya, la papaya, los capulines, el aguacate, el mamey, el zapote, el chicozapote, la quayaba, las ciruclas, los jocotes, los tejocotes, las pitahayas, el chayote, los chiles, la anona, el chilacayote y las ciruelas. En general, podía evitarlos sin dificultad, lo mismo que los puestos donde se vendían ranas, patos, chichicuilotes, acociles y huevos de mosco. ¿Pero, cómo no oler el cacao? ¿Cómo regresar al frío y húmedo convento sin tomar una taza de espumoso chocolate?
Laura Esquivel (con perdón), Arriba Dios, abajo el Diablo, en Íntimas Suculencias, 1998.

lunes, 17 de marzo de 2025

Terapia grafológica

25 de septiembre 

Prosigue mi terapia grafológica. Ayer, la persona que habitualmente controla estas páginas comentó que la letra se había vuelto un tanto menos legible después de la extensa pausa. Yo pienso que esto obedece a por lo menos dos factores: uno, naturalmente, la falta de ejercicio, y el otro, interesante de analizar, el hecho de que, a diferencia de lo que sucedía con la primera tanda, me resultaba ayer más apremiante decir algo y el cómo decirlo (literatura, en fin) que el ejercicio caligráfico liso.

Bien. Otra vez estoy desviándome y prestando poca atención a la letra y mucha a los contenidos, lo cual es antiterapéutico, al menos en este contexto terapéutico que he elegido.

No me cabe duda de que, en otro contexto terapéutico, la desviación antedicha es deseable y positiva; pero no debo mezclar los planos de trabajo, y debo ceñirme a lo que me he propuesto, es decir, una especie de escritura insustancial pero legible...

Mario Levrero, El discurso vacío, 1996.

El mausoleo de toda esperanza

It was Grandfather's watch and when Father gave it to me he said I give you the mausoleum of all hope and desire; it's rather excruciating-ly apt that you will use it to gain the reducto absurdum of all human experience which can fit your individual needs no better than it fitted his or his father's. I give it to you not that you may remember time, but that you might forget it now and then for a moment and not spend all your breath trying to conquer it. Because no battle is ever won he said. They are not even fought. The field only reveals to man his own folly and despair, and victory is an illusion of philosophers and fools.

William Faulkner, The Sound and the Fury, 1929.

Entonces, apareció el notar

La semana pasada estaba en Londres, ocupado con asuntos de dinero y negocios, esas cuestiones que conciernen al músico profesional. Estaba en el pequeño apartamento de mi esposa y, mientras hablaba por teléfono, levanté la vista. Delante de mí había un secreto bien guardado: un cactus de floración invernal a punto de brotar. Pimpollos de delicado color blanco surgían de cada extremo de esa pequeña criatura viva y me hablaban desde el otro lado de la habitación. Me hicieron sentir vergüenza por estar absorto en el pantano de los negocios y me dieron esperanza. Antes de notarlos, eran invisibles. Entonces, apareció el notar...

Robert Fripp, El Círculo de Guitarras (inédito en castellano), 2024.

Lo que amamos de nuestros libros

...each clump of symbols is a brief, urgent message -describing a situation, a scene. We Trafalmadorians read them all at once, not one after the other. There isn't any particular relationship between all the messages, except that the author has chosen them carefully, so that, when seen all at once, they produce an image of life that is beautiful and surprising and deep. There is no beginning, no middle, no end, no suspense, no moral, no causes, no effects. What we love in our books are the depths of many marvelous moments seen all at one time.

Kurt Vonnegut, Slaughterhouse V, 1969. 

("...cada manojo de símbolos es un mensaje breve y urgente que describe una situación, una escena. Nosotros los trafalmadorianos los leemos todos a la vez en lugar de uno a continuación del otro. No existe ninguna relación especial entre todos los mensajes excepto el hecho de que el autor los escogió cuidadosamente para que, al verlos todos juntos, produzcan una imagen de la vida bella, sorprendente y profunda. No hay inicio, no hay nudo, no hay desenlace, no hay suspenso, no hay moraleja, no hay causas, no hay efectos. Lo que amamos de nuestros libros son las profundidades de muchos momentos maravillosos vistos a la vez...")

Fuimos al arroyo y tomamos un trago

Es difícil contar una historia realmente apasionante de cómo arrancaste una semilla de avena de su cáscara, y luego otra, y luego otra, y luego otra, y luego otra, y que luego me rasqué mis picaduras de mosquito, y Ool dijo algo gracioso, y fuimos al arroyo y tomamos un trago y vimos salamandras por un rato, y luego encontré otra mata de avena.
Ursula Le Guin, La teoría de la bolsa de transporte de la ficción, 1988.

https://oficiosvarios.cl/wp-content/uploads/2015/04/La_teoria_de_la_bolsa_como_origen_de_la_ficcion_UrsulaKLeguin.pdf

Obliterar y rellenar

Tuve un tiempo de mucho César Vallejo. Hoy Borges me resulta un poeta conmovedor, y me gusta mucho Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño tiene una profundidad desgarradora, siempre vuelvo a Baudelaire, a Rimbaud. Tengo cerca unos haiku que no paro de leer. Es un librito pequeño de Bashö, del año 1600 y pico... Bashö por ahí está dando unas clases de literatura y un alumno le dice: "Mire lo que escribí, maestro: Hermosas libélulas, quitadle las alas, son pimientos". Y Bashö le responde: Mirá, por qué no lo ves así: "Hermosos pimientos, agregadle alas, son libélulas". Obliterar y rellenar, ¿no? Ese proceder del bocho está latente: podemos distinguir lo que tiene sentido de lo que es una escaramuza. A veces encuentro poesía en los cuentos de Horacio Quiroga. Imponentes. Me impresionan Pablo Neruda, Octavio Paz, momentos de Santa Teresa... Hay una poetisa que falleció en la tragedia de Santa Fe, Delfina Goldaracena. Ella sabía, sabía su destino. "Tiempo efímero" es el único libro que escribió. Murió en la tragedia del colegio, el 8 de octubre de 2006. A ese colegio asiste mi hija Vera, yo estoy muy solidarizado con los padres que crearon "Conduciendo a conciencia". En medio del dolor esos tipos quieren que sea ley de Estado la educación vial, desde la primaria. Delfina escribía como los dioses, a los quince años, escuchá: "Sólo una vez lo hice por debajo del agua, con el romance, desnuda, en el palacio del mal... Me matan, me entierran, pero mi alma sigue viva..." Una categoría poética desgarrante. La poesía llama de todos lados. ¿Qué seríamos sin poesía?

Luis Alberto Spinetta, entrevista 2008

La estrella de la película cortada

Siempre me ha gustado trabajar con las sobras, convertir los desperdicios en cosas. Siempre creí que las cosas desechadas y que todos saben que no valen nada, pueden potencialmente ser divertidas. Es como un trabajo de reciclaje. Siempre pensé que había mucho humor en las sobras. Cuando veo una película antigua de Esther Williams y cien chicas zambulléndose en fila, pienso en cómo deben haber sido los ensayos y en todas las tomas en las que quizás una chica no tuvo el valor suficiente para zambullirse en el momento indicado, y pienso en esa toma cortada de ella en el trampolín. Así pues, esa toma de la escena pasó a ser una sobra en el suelo de la sala de montaje -un corte- y posiblemente en aquel momento la chica también pasó a ser una sobra -probablemente la despidieron-, de modo que la escena entera es mucho más divertida que la escena real en la que todo funcionó a la perfección, y la chica que no se zambulló es la estrella de la película cortada.
Andy Warhol, Mi filosofía de A a B y de B a A, 1975.

Cultivar la práctica del notar

"La recapitulación de la experiencia, en la forma de diario, es una forma de digerir las impresiones que la vida y nuestra vivencia de ...