jueves, 5 de julio de 2012

El derecho a un orgullo

Sin alegría, pero excitado, pude explicarme la anchura de los hombros y el exceso de humillación con que ahora los doblaba, aquel amansado rencor que llevaba en los ojos y que había nacido no sólo de la pérdida de la salud, de un tipo de vida, de una mujer, sino, sobre todo, de la pérdida de una convicción, del derecho a un orgullo.

Juan Carlos Onetti, Los adioses, 1954.

Cultivar la práctica del notar

"La recapitulación de la experiencia, en la forma de diario, es una forma de digerir las impresiones que la vida y nuestra vivencia de ...